Nombra al antagonista: cuál es el obstáculo, no quién

Toda historia convincente tiene algo actuando en contra del protagonista: nombra la fuerza, no a una persona.

Why it works

Un obstáculo claramente nombrado da a la audiencia algo contra lo que posicionarse en común, lo que produce emoción compartida y un marco unificado. Cuando el antagonista es una persona, se corre el riesgo de activar la actitud defensiva de quien se identifique con ella. Cuando es un sistema, un hábito, una condición del mercado o un supuesto, la audiencia puede unirse contra ello, incluidas las personas que contribuyeron al problema.

How to do it

  1. Identifica el obstáculo central de tu historia: ¿qué se interpuso entre el protagonista y el resultado?
  2. Nómbralo a un nivel de abstracción que no señale a nadie presente en la sala: «el supuesto de que…», «la estructura de incentivos que…», «el hábito de esperar hasta…».
  3. Sé lo bastante específico para que el obstáculo sea reconocible, pero no tanto como para que se convierta en una asignación de culpa.

Evidencia

La investigación sobre endogrupo y exogrupo muestra que las amenazas compartidas pueden unir a los grupos con más eficacia que las identidades compartidas por sí solas. Encuadrar el obstáculo como externo y sistémico es coherente con la investigación atribucional sobre difusión de la culpa y cohesión grupal. (mechanistic)

El encuadre del antagonista en la narración persuasiva es una técnica asentada entre profesionales; su aislamiento experimental directo en la investigación en comunicación es limitado.

Common mistake

Convertir en antagonista a un colega o un departamento que está en la sala (o cerca), lo que transforma un momento de persuasión en una asignación de culpa y activa las actitudes defensivas.

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