Busca variedad, no solo cantidad, en las verduras
Comer 30 o más alimentos vegetales distintos por semana diversifica tu microbiota más que el volumen por sí solo.
Why it works
Cada verdura alimenta a especies microbianas distintas; la variedad dietética predice la diversidad de la microbiota mejor que la masa total de verdura. Una microbiota intestinal más diversa produce un abanico más amplio de metabolitos neuroactivos, incluidos ácidos grasos de cadena corta, metabolitos del triptófano y precursores del GABA, todos los cuales se comunican con el cerebro a través del nervio vago y la circulación sistémica. La variedad de polifenoles también cuenta: colores distintos representan clases distintas de antioxidantes.
How to do it
- Cuenta los alimentos vegetales distintos de una semana típica, incluidas hierbas, especias y legumbres. La mayoría de la gente está por debajo de 15.
- Añade una variedad nueva de verdura por semana a tu lista de la compra hasta llegar a 25–30 plantas distintas.
- Usa mezclas de hojas verdes, de alubias y de especias como atajos hacia la variedad sin cocinar de más.
- Rota en vez de repetir: si esta semana comiste brócoli, prueba coliflor o kale la siguiente.
Evidencia
El American Gut Project encontró que las personas que comían más de 30 alimentos vegetales distintos por semana tenían microbiotas intestinales significativamente más diversas que quienes comían menos de 10, con independencia del tipo de dieta (vegana, omnívora, etc.). (observational)
Es observacional; la diversidad de la microbiota se asocia a la salud, pero la causalidad entre variedad, microbiota y ánimo aún no está establecida de forma directa.
Sources
- McDonald et al. (2018), American Gut Project, Cell Host & Microbe
Common mistake
Comer grandes cantidades de las mismas 4–5 verduras cada semana y creer que ya está cubierto: la cantidad sin variedad se pierde la palanca de la diversidad.
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- Usa aceite de oliva virgen extra como tu grasa principal de cocina
Sustituye los aceites de semillas y la mantequilla por aceite de oliva virgen extra para cocinar y aliñar.
- Come pescado graso al menos dos veces por semana
Salmón, sardinas, caballa o arenque: dos raciones a la semana de omega-3 críticos para el cerebro.
- Come legumbres cuatro o más veces por semana
Lentejas, garbanzos y alubias como fuente central de proteína y fibra, no como guarnición.
- Elige cereales integrales y desplaza los carbohidratos refinados
La avena, la cebada, el farro y el arroz integral sostienen la energía y el ánimo; el pan blanco y la bollería disparan ambos y luego los desploman.
- Come a diario un puñado pequeño de frutos secos y semillas
Una ración diaria de 30 g de nueces, almendras o frutos secos variados aporta grasa, proteína y micronutrientes clave para la función cerebral.
- Incluye alimentos fermentados con regularidad
El yogur, el kéfir, el chucrut y el kimchi introducen bacterias beneficiosas vivas en el intestino: la intervención sobre la microbiota más directa en forma de alimento.
- Reduce la carne roja y procesada a algo ocasional
La dieta mediterránea limita la carne roja a unas pocas veces al mes; la procesada, aún menos.