Planificación de la acción

Convertir las intenciones en acción mediante planes concretos y adaptados a cada situación

¿Cómo cierra la planificación de la acción la brecha entre la intención de cambiar y el cambio real?

La planificación de la acción —especificar cuándo, dónde y cómo ejecutarás una conducta dirigida a una meta— es una de las técnicas mejor respaldadas para cerrar la brecha entre intención y conducta. La investigación de Orbell y Sheeran, junto con el trabajo de Peter Gollwitzer sobre las intenciones de implementación, muestra que formar planes específicos aumenta de forma fiable la conducta por encima de las intenciones vagas, con tamaños de efecto metaanalíticos en el rango de pequeño a mediano.

La brecha entre intención y conducta es uno de los hallazgos más robustos de la ciencia del comportamiento: las personas habitualmente no actúan sobre intenciones que sostienen de verdad. La investigación de Sheina Orbell, Paschal Sheeran y Peter Gollwitzer identificó que añadir un detalle situacional específico —cuándo, dónde, cómo— aumenta drásticamente la probabilidad de que una intención se convierta en conducta. La planificación de la acción no es motivacional; es estructural. Funciona predecidiendo la respuesta conductual antes de que surja la situación, descargando la decisión del control ejecutivo del momento.

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