Etiquetado del Afecto: Nombrarlo para Domarlo

La habilidad de "nombrarlo para domarlo", y el mecanismo cerebral que hay detrás

¿Por qué poner los sentimientos en palabras te hace sentir más tranquilo?

El etiquetado del afecto consiste en describir lo que sientes con palabras ("noto ansiedad, opresión en el pecho"). Nombrar una emoción reduce de forma fiable su intensidad, y la investigación de neuroimagen vincula el acto de etiquetar con una menor reactividad de la amígdala y un mayor compromiso prefrontal. El efecto es modesto y funciona mejor como una habilidad de regulación, no como una cura para la angustia severa.

Cuando una emoción es fuerte, el instinto es alejarla o dejarse arrastrar por ella. El etiquetado del afecto no hace ninguna de las dos cosas: pone el sentimiento en palabras precisas. Ese pequeño acto de traducción parece reclutar los circuitos del lenguaje y el autocontrol, y calmar la respuesta de amenaza del cerebro. A continuación hay prácticas que desarrollan esta habilidad para momentos cotidianos — cada una con el mecanismo que la hace funcionar y una lectura honesta de la evidencia. Estas son habilidades de regulación; para angustia severa o persistente, por favor busca ayuda de un profesional de salud mental.

Prácticas

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