Los Costos de la Supresión Expresiva, en la Práctica

Por qué ocultar la emoción cuesta más de lo que ahorra, y qué funciona en su lugar

¿Qué te cuesta realmente suprimir tus emociones?

El modelo de proceso de regulación emocional de James Gross muestra que la supresión expresiva — ocultar o enmascarar la expresión emocional — reduce de forma confiable la emoción visible mientras aumenta la excitación fisiológica, deteriora la memoria del evento suprimido, y grava los recursos cognitivos de quienes están en la interacción. La reevaluación cognitiva — cambiar cómo interpretas la situación — logra mejores resultados emocionales sin estos costos.

Se nos enseña a contenernos — a mantener el sentimiento fuera de nuestra cara, a seguir adelante sin mostrar dificultad, a mantenernos profesionales. El laboratorio de James Gross en Stanford probó sistemáticamente lo que cuesta esta contención. La respuesta es: más de lo que aparenta. La supresión expresiva — la estrategia de enmascarar la expresión emocional externa mientras se siente la emoción internamente — deja la excitación fisiológica elevada, la memoria deteriorada, y hace que los socios sociales perciban falta de autenticidad incluso cuando no pueden nombrarla. Las prácticas a continuación se enfocan en los costos específicos y las alternativas respaldadas por evidencia que logran una regulación genuina, no performativa.

Prácticas

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