Nómbralo para domarlo (etiquetado afectivo)

Pon la emoción en palabras —«estoy sintiendo ansiedad»— para quitarle algo de intensidad.

Why it works

Poner los sentimientos en palabras parece amortiguar la intensidad de la respuesta emocional, activando un procesamiento más deliberado en lugar de la reactividad en bruto. Nombrar la emoción también crea una pequeña separación entre tú y el sentimiento, de modo que observas la ansiedad en vez de quedar tragado por ella. La etiqueta convierte una inundación en algo describible.

How to do it

  1. Cuando suba la ansiedad, di con claridad lo que sientes: «Noto que estoy ansioso ahora mismo».
  2. Añade detalles si puedes: la sensación, el detonante, la intensidad.
  3. Mantente descriptivo en lugar de enjuiciador («estoy ansioso», no «soy un desastre»).

Evidencia

El etiquetado afectivo —poner los sentimientos en palabras— cuenta con respaldo experimental como estrategia de regulación emocional asociada a una menor reactividad emocional. (rct)

Un efecto fiable pero modesto; etiquetar le quita el filo a la emoción en lugar de resolverla, y funciona mejor como descripción, no como autocrítica.

Common mistake

Etiquetar con un juicio («estoy siendo patético») en lugar de con una descripción neutral, lo que añade vergüenza encima de la ansiedad en vez de desactivarla.

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