Deja de anestesiar la vulnerabilidad
Nota cómo anestesias las sensaciones difíciles, y siéntelas en cambio, porque no puedes anestesiar de forma selectiva.
Why it works
La investigación de Brown halló que no puedes anestesiar las emociones de forma selectiva: amortiguar el dolor, el miedo y la decepción también amortigua la alegría, la gratitud y la conexión. Las conductas anestesiantes (el ajetreo, el desplazamiento por pantallas, las sustancias, el perfeccionismo) le quitan el filo al malestar, pero aplanan todo el rango emocional, y por eso cuanto más nos anestesiamos, menos vivos nos sentimos.
How to do it
- Identifica tu movimiento anestesiante habitual y la sensación a la que suele seguir.
- Cuando llegue el impulso, haz una pausa y nombra la emoción que intentas no sentir.
- Deja que la sensación esté presente durante sesenta segundos antes de decidir qué hacer.
Evidencia
La idea de que "no puedes anestesiar de forma selectiva" es uno de los hallazgos cualitativos más citados de Brown, y es coherente con investigaciones más amplias sobre cómo la evitación experiencial empeora el malestar con el tiempo. (observational)
La afirmación de Brown se deriva de entrevistas; el constructo relacionado de la evitación experiencial tiene un respaldo empírico más fuerte en la literatura clínica.
Common mistake
Tratar una sola conducta anestesiante como si fuera todo el problema (solo el teléfono, solo el vino) en vez de notar el hábito subyacente de evitar el malestar, que simplemente migra a una nueva vía de escape.
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More practices for Atreverse a lo grande, hecho práctico
- Elige la vulnerabilidad a propósito
Muéstrate y déjate ver cuando no hay garantía del resultado.
- Construye resiliencia frente a la vergüenza
Reconoce la vergüenza, tiende la mano y ponla en palabras, para que pierda su dominio en lugar de gobernarte.
- Practica una vida de corazón entero
Cultiva el sentido de valía que te permite implicarte en la vida desde "soy suficiente".
- Da y recibe retroalimentación con coraje
Siéntate del mismo lado de la mesa: la retroalimentación como un problema compartido, no como un ataque.
- Lidia con la historia que te estás contando
Nombra la conspiración que tu mente inventa en un momento difícil, y luego contrástala con los hechos.