Entrenamiento del Optimismo: Construyendo Optimismo Realista y Flexible
Refutar el pesimismo, el mejor yo posible, y un optimismo que se mantiene honesto
¿Puedes entrenarte para ser más optimista, y cómo?
Sí: el optimismo es en parte aprendible mediante prácticas como refutar pensamientos pesimistas, el ejercicio del mejor yo posible y el contraste mental. El objetivo es un optimismo realista y flexible que alimente el esfuerzo sin ignorar el riesgo, no una positividad ciega, que puede resultar contraproducente. Varias de estas técnicas tienen respaldo de ensayos aleatorizados.
El optimismo no es una personalidad fija con la que estés atascado; una porción significativa es entrenable. La meta no es pintar todo de color de rosa —el optimismo ciego puede llevarte a prepararte de menos— sino construir un optimismo realista y flexible que sostenga el esfuerzo mientras respeta el riesgo. A continuación, prácticas graduadas por evidencia para entrenarlo, cada una con el mecanismo que la hace funcionar y una lectura honesta de la evidencia.
Prácticas
- Refuta el pensamiento pesimista
Trata una predicción pesimista como una hipótesis y argumenta en su contra con evidencia y alternativas.
- El ejercicio del mejor yo posible
Escribe regularmente una imagen vívida de tu vida yendo tan bien como realistamente podría.
- Contraste mental (WOOP)
Empareja el resultado deseado con el obstáculo real en el camino, para que el optimismo impulse la acción.
- Tres cosas buenas
Cada noche, escribe tres cosas que salieron bien y por qué, reentrenando la atención hacia lo positivo.
- Reatribúyete los eventos buenos
Cuando algo sale bien, practica acreditarte tus propias cualidades estables, no solo la suerte.
- Calibra el optimismo según lo que está en juego
Despliega el optimismo donde el costo del error es bajo y el realismo sobrio donde es alto.