Liderazgo situacional, en la práctica
Adaptar tu estilo a la disposición del seguidor, y la brecha honesta de evidencia
¿Qué es el liderazgo situacional, y realmente funciona?
El Liderazgo Situacional, desarrollado por Paul Hersey y Ken Blanchard, dice que el estilo de liderazgo correcto depende de la disposición del seguidor para una tarea dada: ajusta cuánto diriges frente a cuánto apoyas según dónde esté realmente la persona. Es enormemente popular en la formación corporativa, pero su respaldo empírico es genuinamente débil: trátalo como una herramienta de pensamiento útil, no como una ley validada.
La idea central del Liderazgo Situacional es difícil de refutar: un empleado nuevo y un experto veterano necesitan cosas diferentes de ti. Donde se vuelve inestable es en la prescripción precisa. A continuación están sus prácticas, cada una con el mecanismo que la hace intuitivamente atractiva, y un relato franco de por qué el modelo formal ha tenido dificultades para sostenerse bajo pruebas empíricas.
Prácticas
- Evalúa la disposición tarea por tarea, no persona por persona
Califica la competencia y el compromiso para la tarea específica frente a ellos, no la persona en general.
- Dirigir: alta dirección para el novato entusiasta
Con alguien nuevo y entusiasta pero sin habilidad, da instrucción clara y específica y estructura firme.
- Coaching: alta dirección y alto apoyo para el aprendiz desilusionado
Cuando el entusiasmo temprano baja pero la habilidad aún se está formando, combina guía clara con aliento activo.
- Apoyar: retrocede en dirección, mantente alto en apoyo
Para el desempeñador capaz pero cauteloso, aligera las instrucciones y refuerza su confianza.
- Delegar: entrega tanto la dirección como la decisión
Con un desempeñador hábil y comprometido, da la meta y la autoridad, y luego hazte a un lado.
- Construye la flexibilidad para cambiar de estilo
La habilidad que el modelo realmente exige es el rango de estilo: la mayoría de los líderes sobreusan un predeterminado.