La Regla de los 90 Segundos, en la Práctica

Surfear la ola en lugar de alimentar el fuego

¿Realmente las emociones duran solo 90 segundos?

Jill Bolte Taylor, en sus memorias de neurociencia, afirmó que la activación fisiológica de una emoción circula por el torrente sanguíneo en unos 90 segundos — y que si no la vuelves a activar con el pensamiento, pasa. Los "90 segundos" específicos son una afirmación popular de un relato personal, no un hallazgo controlado; la idea subyacente — que las emociones son eventos fisiológicos limitados en el tiempo que sostenemos al rumiar — está bien fundamentada en la ciencia de las emociones.

La regla de los 90 segundos es memorable porque ofrece algo poco común: un marco de tiempo concreto para cuánto hay que esperar a que pase un pico emocional. Que el número sea exactamente 90 segundos o no importa menos que la idea detrás — las emociones son eventos fisiológicos temporales que nuestros pensamientos y comportamientos permiten que disminuyan o reactivan activamente. Las prácticas a continuación abordan ambos: qué hacer dentro de la ola, y cómo dejar de alimentarla después. Cada una incluye el mecanismo y una lectura honesta de la evidencia.

Prácticas

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