Come una amplia diversidad de fibra vegetal
Alimenta al mayor número posible de especies de bacterias intestinales rotando los alimentos vegetales cada semana.
Why it works
Distintas especies microbianas fermentan distintos tipos de fibra, de modo que lo que impulsa la diversidad del microbioma es la variedad de la dieta, no solo la cantidad. Unas bacterias intestinales diversas producen un espectro más amplio de ácidos grasos de cadena corta (especialmente butirato), que cruzan la barrera hematoencefálica, sirven de combustible a las células intestinales que recubren la pared del intestino y regulan la señalización neuroinmunitaria. Un microbioma menos diverso se asocia con mayor inflamación sistémica, un factor de riesgo de depresión.
How to do it
- Cuenta cuántos alimentos vegetales distintos comes en una semana típica: la mayoría de la gente no llega a 15; apunta a 25-30.
- Rota las verduras cada semana en lugar de comer las mismas cinco todos los días.
- Incluye fibra de varias categorías: verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos, semillas y fruta.
- Aumenta la fibra total de forma gradual (una ración más por semana) para evitar la hinchazón que hace que la gente lo abandone.
Evidencia
El American Gut Project encontró que comer más de 30 alimentos vegetales distintos por semana se asociaba con una diversidad del microbioma significativamente mayor, con independencia del tipo de dieta. La diversidad del microbioma, a su vez, se asocia con menor inflamación en datos observacionales. (observational)
La diversidad del microbioma predice resultados de salud en estudios de asociación; la cadena causal directa desde la variedad vegetal hasta el estado de ánimo no se ha aislado en ensayos aleatorizados.
Sources
- McDonald et al. (2018), American Gut Project, Cell Host & Microbe
Common mistake
Comer grandes cantidades de la misma verdura (por ejemplo, espinacas todos los días) y suponer que volumen equivale a diversidad: cada planta alimenta poblaciones microbianas distintas.
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- Añade un alimento fermentado al día
Yogur con cultivos vivos, kéfir, kimchi o chucrut: una ración al día introduce las bacterias con las que funciona el eje intestino-cerebro.
- Desplaza los alimentos ultraprocesados
Los alimentos ultraprocesados degradan el revestimiento intestinal y el equilibrio microbiano de los que depende el eje intestino-cerebro.
- Estimula el nervio vago con respiración lenta
La respiración lenta con exhalación prolongada activa el nervio vago, el cable físico principal de la conexión intestino-cerebro.
- Come a diario alimentos ricos en polifenoles
Bayas, chocolate negro, té verde y verduras de colores alimentan a las bacterias intestinales beneficiosas y reducen la neuroinflamación.
- Incluye alimentos ricos en triptófano para apoyar la producción de serotonina
Alrededor del 90 por ciento de la serotonina del cuerpo se produce en el intestino: alimentar ese proceso empieza por el triptófano de la dieta.
- Protege el sueño para proteger tu microbioma
Dormir mal degrada la diversidad del microbioma intestinal: el eje intestino-cerebro es una vía de doble sentido que la falta de sueño daña de arriba abajo.