Protege el sueño para proteger tu microbioma
Dormir mal degrada la diversidad del microbioma intestinal: el eje intestino-cerebro es una vía de doble sentido que la falta de sueño daña de arriba abajo.
Why it works
El microbioma intestinal tiene su propio ritmo circadiano, con la abundancia relativa de distintas especies bacterianas fluctuando a lo largo de un ciclo de 24 horas. La interrupción del sueño y el desajuste circadiano desregulan estos ritmos microbianos, reducen las especies productoras de butirato y aumentan la permeabilidad intestinal: la misma vía implicada en la neuroinflamación y el estado de ánimo. Dormir mal también eleva el cortisol, que suprime directamente especies beneficiosas de Lactobacillus.
How to do it
- Protege un horario constante de sueño y despertar: los ritmos circadianos del microbioma se sincronizan con tu horario.
- Prioriza 7-9 horas; dormir menos de 6 se asocia con menor diversidad del microbioma en los estudios.
- Reduce la exposición a la luz por la noche a partir de las 21 h para favorecer el inicio de la melatonina, que coordina la función circadiana intestinal.
- Si haces ejercicio, prográmalo más temprano: el ejercicio intenso a última hora retrasa el inicio del sueño y la recuperación intestinal.
Evidencia
Los estudios han encontrado que una duración corta del sueño se asocia con menor diversidad del microbioma intestinal, y que la disrupción circadiana (como en el trabajo por turnos) produce permeabilidad intestinal y cambios inflamatorios. La biología circadiana del microbioma intestinal está bien documentada. (observational)
La dirección causal es difícil de aislar: una mala salud intestinal también altera el sueño. La mayoría de los datos en humanos son transversales; los estudios sobre trabajo por turnos aportan algo de direccionalidad pero implican múltiples factores de confusión.
Common mistake
Optimizar la dieta y los probióticos mientras se duerme poco de forma crónica: el microbioma no puede mantener una función circadiana sana si el ritmo de sueño y vigilia del organismo es errático, comas lo que comas.
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More practices for El eje intestino-cerebro: cómo tu intestino habla con tu cerebro
- Come una amplia diversidad de fibra vegetal
Alimenta al mayor número posible de especies de bacterias intestinales rotando los alimentos vegetales cada semana.
- Añade un alimento fermentado al día
Yogur con cultivos vivos, kéfir, kimchi o chucrut: una ración al día introduce las bacterias con las que funciona el eje intestino-cerebro.
- Desplaza los alimentos ultraprocesados
Los alimentos ultraprocesados degradan el revestimiento intestinal y el equilibrio microbiano de los que depende el eje intestino-cerebro.
- Estimula el nervio vago con respiración lenta
La respiración lenta con exhalación prolongada activa el nervio vago, el cable físico principal de la conexión intestino-cerebro.
- Come a diario alimentos ricos en polifenoles
Bayas, chocolate negro, té verde y verduras de colores alimentan a las bacterias intestinales beneficiosas y reducen la neuroinflamación.
- Incluye alimentos ricos en triptófano para apoyar la producción de serotonina
Alrededor del 90 por ciento de la serotonina del cuerpo se produce en el intestino: alimentar ese proceso empieza por el triptófano de la dieta.